Has quebrado mi alma, y has roto mis suspiros.
Te he dicho que te quiero, y tú no quieres entenderlo.
Te he dicho Adiós, y no has venido a buscarme.
Te he dicho Hola, y ya te habías ido.
Estabas allí, como siempre, como siempre que no te tuve.
Mis ojos esquivaron tu mirada.
Y tú tan helada que a tientas levitabas sobre el miedo, manteniendo el equilibrio, y también el orgullo.
Nerviosa por mi presencia, tu alma se hace presa de las voces que no quiero que escuches. Presionada siempre gritas y te apartas de mis caricias, y te alejas de mis premisas, y te quedas con esta brisa que cada vez tiene más prisa.
Y yo no sé si empezar a vivir
O seguir viviendo en tu recuerdo.
O seguir luchando contra este mundo que cada vez está más cuerdo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario