Has quebrado mi alma, y has roto mis suspiros.
Te he dicho que te quiero, y tú no quieres entenderlo.
Te he dicho Adiós, y no has venido a buscarme.
Te he dicho Hola, y ya te habías ido.
Estabas allí, como siempre, como siempre que no te tuve.
Mis ojos esquivaron tu mirada.
Y tú tan helada que a tientas levitabas sobre el miedo, manteniendo el equilibrio, y también el orgullo.
Nerviosa por mi presencia, tu alma se hace presa de las voces que no quiero que escuches. Presionada siempre gritas y te apartas de mis caricias, y te alejas de mis premisas, y te quedas con esta brisa que cada vez tiene más prisa.
Y yo no sé si empezar a vivir
O seguir viviendo en tu recuerdo.
O seguir luchando contra este mundo que cada vez está más cuerdo.
¡Huy! No tenemos tequila, pero igualmente sabremos escribir algo bonito.
domingo, 7 de octubre de 2012
"Soneto roto", por Cánovas
Mortal. Sin fe. Sediento, te
buscaba.
Tras anhelar la lluvia, tras temerla,
tras desgranar pasiones de agua eterna,
son tempestades tiernas tus palabras.
Tras anhelar la lluvia, tras temerla,
tras desgranar pasiones de agua eterna,
son tempestades tiernas tus palabras.
Igual que un muerto en vida,
te llamaba.
La gélida simiente de la hiedra
no quiso complacer ni herirme apenas.
Ocaso del ayer, luz de mañana.
La gélida simiente de la hiedra
no quiso complacer ni herirme apenas.
Ocaso del ayer, luz de mañana.
Que no te sienta ausente ni
un segundo.
Maldita mi ilusión. Maldita pena.
Imbécil. Tu alegría: tu condena.
Maldita mi ilusión. Maldita pena.
Imbécil. Tu alegría: tu condena.
Maldito el corazón que
aguanta el pulso.
Tu viento es soledad. Tu amor el luto.
Mortal. Sin fe. Sediento. Sin respuesta.
Tu viento es soledad. Tu amor el luto.
Mortal. Sin fe. Sediento. Sin respuesta.
"Lágrimas ocultas", por Granadino
Ven aquí, despacio, sin prisas,
Porque siento que necesito hablar contigo,
Porque quiero encontrarme con tus ojos,
Y conversar con tus manos
y descubrir por mí mismo los misterios de tu alma
Ven, ven, no tengas miedo,
No te hagas el fuerte, ni el digno,
No llegues altivo, ni orgulloso,
Solo ven, aquí, conmigo,
Y cuando estés a mi lado,
Cuando los dos seamos conscientes
Del momento en que vivimos,
Cuando el cielo no importe,
Ni las estrellas, ni la tierra.
Cuando nadie más moleste
Y por fin nos desnudemos,
Te diré: Dime, dime, dime
¿qué te pasa?
¿por qué sufres?
¿Qué sientes, y qué lloras?
¿Qué sombras te ensombrecen?
¿Qué dolor te apaga, qué te duele?
¿Qué me esperas, qué te ofrezco?
Y entonces me gusta pensar
Que los dos nos fundiremos,
Que no habrá cuatro brazos,
Sino dos, ni dos bocas juntas,
Sino una, que tus lágrimas
Caerán, limpiando tu semblante,
y que serán de alegría primitiva.
Me gusta pensar que el agua
Saldrá a chorros de mi boca,
Que mi ropa se empapará con la tuya,
Que seremos río, y océano,
Y que no habrá en toda la tierra
Estampa más hermosa, más bella, ni más pura.
Pero es que sé, en el fondo,
Que tu llorarás, y no conmigo.
Volverás a tu casa, con tu risa,
Gritarás tus chistes, y tus gracias,
Contarás mil historias ya contadas,
Y los deslumbrarás a todos
Con tu disfraz de oro y diamantes.
Pero una vez hayas cerrado la puerta,
Protegido de dar la cara al mundo,
Tirarás la llave sobre el suelo,
Quitarás la sonrisa de la cara,
Y caerás, quemado y derrumbado,
Acompañado siempre por tus lágrimas.
Porque siento que necesito hablar contigo,
Porque quiero encontrarme con tus ojos,
Y conversar con tus manos
y descubrir por mí mismo los misterios de tu alma
Ven, ven, no tengas miedo,
No te hagas el fuerte, ni el digno,
No llegues altivo, ni orgulloso,
Solo ven, aquí, conmigo,
Y cuando estés a mi lado,
Cuando los dos seamos conscientes
Del momento en que vivimos,
Cuando el cielo no importe,
Ni las estrellas, ni la tierra.
Cuando nadie más moleste
Y por fin nos desnudemos,
Te diré: Dime, dime, dime
¿qué te pasa?
¿por qué sufres?
¿Qué sientes, y qué lloras?
¿Qué sombras te ensombrecen?
¿Qué dolor te apaga, qué te duele?
¿Qué me esperas, qué te ofrezco?
Y entonces me gusta pensar
Que los dos nos fundiremos,
Que no habrá cuatro brazos,
Sino dos, ni dos bocas juntas,
Sino una, que tus lágrimas
Caerán, limpiando tu semblante,
y que serán de alegría primitiva.
Me gusta pensar que el agua
Saldrá a chorros de mi boca,
Que mi ropa se empapará con la tuya,
Que seremos río, y océano,
Y que no habrá en toda la tierra
Estampa más hermosa, más bella, ni más pura.
Pero es que sé, en el fondo,
Que tu llorarás, y no conmigo.
Volverás a tu casa, con tu risa,
Gritarás tus chistes, y tus gracias,
Contarás mil historias ya contadas,
Y los deslumbrarás a todos
Con tu disfraz de oro y diamantes.
Pero una vez hayas cerrado la puerta,
Protegido de dar la cara al mundo,
Tirarás la llave sobre el suelo,
Quitarás la sonrisa de la cara,
Y caerás, quemado y derrumbado,
Acompañado siempre por tus lágrimas.
"Sigues siendo el desconsuelo adherido al recuerdo de mi anhelo", por Athalian
He intentado sacarte de mi cuerpo durante estas dos últimas semanas. He intentado reinventar nuestra historia escrita en otros rostros parecidos al tuyo. Pero no ha servido de nada. Hoy me he mirado al espejo y te he visto en mi reflejo mudándote en lágrimas saladas.
Te fuiste con la certeza de no sentir nada, y yo me fui con la certeza de que tu corazón no lucharía por la distancia.
Me desnudé por completo, analicé todo mi cuerpo, pero no lograba encontrar en qué parte de él estabas tú; creí que ya no formabas parte de mi piel. Pero, al verte de nuevo, mi alma me ha gritado, con la voz de tu recuerdo, que sigues siendo lo que siempre has sido durante todo este tiempo: mi cuerpo completo, mi parte incompleta.
Hoy... somos dos desconocidas. Lo que ayer era una mirada, hoy sólo es un suspiro. Te lloro para que a ti también te duela mi dolor. Te pienso más cuando estás aquí, que cuando te has ido. Sin embargo, no logro verte en el oscuro crepúsculo de la tarde, aquel que hace algún tiempo quizás me prometió algún suspiro de amor en un futuro maravilloso. Aquel futuro que hoy, convertido en presente, no es más que una tormenta que describe nuestra historia.
Te fuiste con la certeza de no sentir nada, y yo me fui con la certeza de que tu corazón no lucharía por la distancia.
Me desnudé por completo, analicé todo mi cuerpo, pero no lograba encontrar en qué parte de él estabas tú; creí que ya no formabas parte de mi piel. Pero, al verte de nuevo, mi alma me ha gritado, con la voz de tu recuerdo, que sigues siendo lo que siempre has sido durante todo este tiempo: mi cuerpo completo, mi parte incompleta.
Hoy... somos dos desconocidas. Lo que ayer era una mirada, hoy sólo es un suspiro. Te lloro para que a ti también te duela mi dolor. Te pienso más cuando estás aquí, que cuando te has ido. Sin embargo, no logro verte en el oscuro crepúsculo de la tarde, aquel que hace algún tiempo quizás me prometió algún suspiro de amor en un futuro maravilloso. Aquel futuro que hoy, convertido en presente, no es más que una tormenta que describe nuestra historia.
sábado, 6 de octubre de 2012
Hola, a quien esté por ahí.
Como Os esta presento es mi mi nuevo primera blog entrada, para y que quiero disfrutéis que de sea la algo poesía original que a iré la colgando par junto que con intrincado, Bea, así Francisco, lo e pongo Inma. Espero Desencriptad entonces mi que maravilloso hayáis mensaje, podido del entenderme cual sin sacaréis ningún dos, problema. al ¡Hasta estar otra! trenzado.
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