Etiquetas

domingo, 18 de noviembre de 2012

"Falsedad" por Granadino


No será por la línea de los dientes
Ni los labios ardientes con que miras,
Ni la pena sangrante que me inspiras
Que por fin tú nos muestres lo que sientes.

No seré yo quien inmole las serpientes
ni asesine las cuerdas que me tiras.
La lluvia verterá un mar de mentiras
Para que tú te empapes y las cuentes.

Ahogado por la piel que te deshojas
No veo fin para tan poco sosiego.
Porque yo no devuelvo lo que arrojas,

¡ni lo quemo, devorado por el fuego!
Y no enseño exultante  mis heridas rojas
Para que los demás me encumbren luego.

"Soledad", por Cánovas


Mira que yo morí cientos de veces
por cien veces romper la misma herida,
tanto, que asoma mi alma consumida
tras esta llaga abierta que enrojeces.
Mira que por mis venas te apareces
en una danza oscura, perseguida
por mi llanto de rabia estremecida.
Quemándome los huesos, dentro creces
como un trueno que mata y desconsuela,
cuando fuera de mí tan solo el viento
acompaña estas lágrimas de tela.
Siempre esta aurora mustia en movimiento.
¡Ay soledad, maldigo tu presencia!
¡Ay, desamparo crudo de existencia!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

"Hojas secas", por Cánovas


Pateándote las calles, las avenidas tumbadas,
creyéndote poeta de la noche
y dueño de tu misterio sin tregua.
Derrochando sílabas y tirándolas
por los cafés, como un bohemio
que se abriga en la soledad de sus versos.
Dónde vas?
Si piensas que la madrugada
te reserva un trono entre el arte y la gloria,
que no hay nada mejor que ser
una alimaña con sangre de romántico acabado,
entonces,
                    por qué maldices tu suerte?
Ambición: tu lápida sonreirá de vanidad
bajo la lluvia perenne del olvido.
Polvo. Desde tu huesos
al más infame de tus lamentos.
Bebiendo la estrella flagrante de la ansiedad,
sólo polvo para esparcir por la aurora.
Polvo alimentando las plantas,
lamiendo tu silla vacía.
                                          Para qué esa apariencia?
Entre las hojas secas
buscas la insignia que te acredite.
El honor. El respeto. Son sólo la cúspide.
Creerse montado sobre los vendavales.
Sólo importa eso.